La ‘otra’ memoria histórica

¿Cuántas memorias históricas existen? ¿Sólo una? Todas son igual de crueles. La de los dos bandos. Como dijo Stanley Payne, la Guerra Civil fue una guerra de “malos contra malos“.
El historiador Elías de Mateo Avilés no cree en la memoria histórica, aunque ha titulado así su libro. “La memoria es personal y algo subjetivo”, subraya De Mateo, autor de “Las víctimas del Frente Popular en Málaga. La ‘otra’ memoria histórica” (editorial Arguval), que dirige Francisco Argüelles.

El libro, como siempre escrito en verano, tuvo su origen en una llamada telefónica de Fernando Arcas. Arcas (ahora de profesor visitante en la Dickinson College de Pennsylvania) le encargó un artículo para la Revista Nuevo Ateneo del Nuevo Siglo de Málaga sobre las víctimas (entre julio de 1936 y febrero de 1937). Lo escribía para un monográfico dedicado a la memoria histórica y sólo Elías de Mateo hablaba de la memoria de los que al final fueron vencedores.

De Mateo fue tajante: “Fue algo parecido a un genocidio”. “El número de víctimas”, explicó, “siempre es un arma arrojadiza”. Y el modelo, como ya apuntó el profesor Antonio Garrido en su presentación, residió en la Revolución bolchevique, a su vez basado en la Revolución francesa: “El exterminio sistemático del enemigo”. En la presentación del libro (Ámbito Cultural de El Corte Inglés), Garrido, portavoz de Cultura del PP en el Parlamento de Andalucía, tildó la obra de “investigación amena”. Y citó a Ortega y Gasset: “La virtud del sabio es la claridad”. “Desconfiad”, expresó Garrido, “de los que no sean claros al expresarse”.

La obra abunda en fuentes documentales y memorialistas de autores extranjeros, aparte de dar cuenta de una relación exhaustiva de las víctimas, sus nombres y apellidos, su oficio y vida. “Es una obra muy oportuna, muy necesaria y políticamente incorrecta”, abundó Garrido, ex director del Instituto Cervantes en Nueva York. Luego, tras una hora de acto, Elías de Mateo firmó libros y Argüelles anunció que ya vende libros en Latinoamérica y hasta ¡en China!

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