Ellos son la voz de cine de Javier Bardem


AGUSTÍN RIVERA

EL MUNDO; Suplemento Crónica; 2-3-2008

Jordi Boixaderas, voz muy grave, profunda, inquietante. Juan Amador, voz de susurros, tímida y romántica en el sentido amplio del término. Boixaderas es el psicópata asesino Antón Chiurgh en No es país para viejos. Y Amador es el enamorado Florentino Ariza de El amor en los tiempos del cólera. Son las voces en español del Oscar al mejor actor secundario. Los dos han doblado a Javier Bardem en personajes radicalmente diferentes que sólo tienen una cosa en común: ambas están en cartelera y en ambas Bardem se come la cámara.

Boixaderas apenas puede hablar mucho de su trabajo: «No estoy autorizado», admite. Así se lo exigen por contrato las majors de Hollywood. Este actor, muy conocido en Cataluña, no ha visto la película de los hermanos Coen. «El doblaje fue como siempre. Llegas al estudio, haces tu trabajo y te vas. Es un trabajo puntual y muy técnico, sin ningún secreto», explica a Crónica.

BOND, JAMES BOND

«¿Que si yo he ganado el Oscar? No, no. El lo tiene, yo no», aclara Boixaderas. Este intérprete también es la voz de Russell Crowe. El último doblaje del actor australiano fue en American Gangster, en el que, al final de la película, en el interrogatorio cara a cara, Boixaderas-Crowe protagoniza un soberbio dúo interpretativo con Denzel Washington. También ha sido la voz del rubio Daniel Craig, en Casino Royale, la última de James Bond, el mítico agente 007. Y de otros muchos personajes. ¿Más ejemplos? El personaje de Garfio en Shrek III o el Dr. Merrit en El Ultimo Rey de Escocia.

Pero su fuerte creativo reside en el teatro y en la televisión. En teatro acaba de protagonizar un fragmento de un vídeo de la última obra de los heterodoxos La Fura dels Baus, Boris Godunov, inspirada en el secuestro del teatro Dubrovka de Moscú en octubre de 2002. Y en televisión su rostro es uno de los habituales en las series de Cataluña. Ha actuado en las exitosas Poble Nou, Cor de la ciutat y Ventdelplà. En 2006 fue el actor que ¡más veces se murió en pantalla! Todavía le queda el salto al cine nacional. ¿Será su próximo reto?

La otra voz de Bardem es madrileña y tiene la misma edad que el actor (38 años). Juan Amador llegó al proyecto de El amor en los tiempos del cólera de sopetón, sin esperarlo. “Esto te va a gustar”, le adelantó Alfredo Cernuda, director de doblaje de Tecnison, radicada en Alcobendas. Sin auriculares, de pie, cerca del micrófono. Silencio de cementerio. Una pequeña luz iluminando el atril. Todo oscuro. Y una pantalla de 14 metros de ancho y cuatro de alto. Esa fue la puesta en escena de dos días de trabajo, en sesiones de 8:30 a 14:30 horas, antes de que dijeran “va”, la palabra que utilizan antes de empezar a grabar.

Aprovechando un viaje de fin de semana a Salamanca, se compró la novela de García Márquez en Cervantes, una de las mejores librerías de la ciudad. «Me enganchó el final y cómo se pasa del amor a la comedia y el drama. Es muy curiosa la personalidad del protagonista y yo me pregunté, no sé si debo decirlo: ¿Bardem haciendo ese personaje?».

SIN CARICATURA

Ya con la novela leída, lo difícil para Juan Amador, que lleva 14 años trabajando como actor de doblaje, era mostrar los diferentes matices de la interpretación de Bardem. «En las secuencias», relata Amador, «en las que no es tan mayor había que encontrar una voz no muy cascada. Lo buscamos secuencia a secuencia. Tenía que estar muy concentrado y no caer en la caricatura».
El mejor piropo profesional que le pueden regalar es que su doblaje pase desapercibido. Y no cree en un éxito inmediato. «Esto es una carrera de fondo». Ni Boixaderas ni Amador han conocido a Bardem. A este último le hubiera encantado, pero el Oscar no acudió al estreno en Madrid de El amor en los tiempos del cólera.

La profesión del actor de doblaje en España, a la que se dedican unas 1.500 personas en España, está muy poco reconocida económicamente. Suelen cobrar una media de 800 euros por película, aunque el actor al que doblen se apellide Bardem, Banderas o Cruz. Por cada convocatoria reciben 48 euros y por cada toma cinco euros, según datos del convenio colectivo de 1993 y el acuerdo económico de 2008 consultados por este suplemento.

¿Por qué los actores españoles que interpretan en inglés no se doblan ellos mismos? Javier Bardem ya tuvo claro desde el principio de sus trabajos en producciones internacionales que no se doblaría en español. Antonio Banderas, que ahora graba una película en Londres, donde en febrero de 2006 culminó el rodaje de El Camino de los Ingleses, ya hace una década que no se dobla él mismo. Esa misión es tarea de Salvador Aldeguer, nacido como Banderas en 1960.

«Le conocí en el doblaje de Los reyes del mambo», detalla el actor, «mientras yo doblaba a un personaje secundario y él se doblaba en castellano. Luego no hemos coincidido, pero claro que me gustaría verle. Tiene pinta de buen tipo y profesionalmente es intachable», explica Aldeguer, quien fundamenta el trabajo de los actores de doblaje en «cuatro o cinco trucos. Si se los contase a Banderas seguro que en un momento los aprendería, tiraría piedras contra mi propio tejado y no lo volvería a doblar», reconoce.

El también aspiraba al doblaje de No es país para viejos. Hizo la prueba. Seleccionaron a Boixaderas. «Optar por una voz siempre es una elección muy personal». Algunos amigos ya le llaman Juan Bardem. Son los compañeros, familia y amigos que le envían SMS como éste: «Menudo papelón, lo has bordado». O: «Enhorabuena por el Oscar». «No, yo no he doblado No es país para viejos», contesta Juan Amador Bardem. España sí que es país para… actores de doblaje.

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