Joaquín Ramírez, tertuliano político

Joaquín Ramírez deja la Presidencia del PP de Málaga. Asegura no haber recibido presiones para marcharse, pero él estaba muy a gusto capitaneando la sede de la calle Salvago. Colocando a sus peones y orgulloso de las victorias en las pasadas elecciones, aunque siempre con la chinita de la indomable Celia Villalobos, el empuje de los jóvenes (Elías Bendodo, su sucesor) y el incordio del alcalde, “el tahúr del Guadalhorce”, como ayer lo definió Rafa Porras en su artículo de EL MUNDO de Málaga.

Ramírez es un activo tertuliano en La Tapadera, de Adolfo Arjona, en Popular TV Málaga. ¿Seguirá en la tertulia? ¿Hablará ahora con más libertad, sin estar pendiente de lo políticamente correcto? ¿Lanzará dardos a su amigo De la Torre y al ya casi ex jefe Arenas? Seguro que, como Nacho Trillo, también tendrá ofertas de las radios y de los periódicos locales, siempre atentos a los disentes, con ganas de contar cosas y que manejan excelente y jugosa información interna.

Los políticos convertidos en opinadores. Hoy también se estrena VEO EL MUNDO con José Luis Gutiérrez, ex director de Diario 16 y columnista -suyo es el Erasmo de EL MUNDO-, con Zaplana y Anasagasti como tertulianos estrella, de infinito poder en sus partidos hasta hace muy pocos Telediarios.

Las tertulias políticas, como hoy radiografía El País en un completo reportaje, se han convertido en espacios de gran audiencia que compiten con la ficción y programas de entretenimiento. El director de la tertulia siempre se plantea si invitar a periodistas o a políticos.

Los políticos suelen tener un discurso más acartonado, menos intuitivo y se salen menos del guión. Los periodistas, algunos, los menos, son juiciosos y ponderados. Otros, los más, se alinean descaradamente hacia un bando político y gritan e insultan. La política en televisión es espectáculo y escasa reflexión.

1 comentario

  1. Responder Boquerón y Bético

    No sabemos qué pasara por la cabeza de Ramírez, pero acudir a tertulias es una posibilidad muy factible. Desde luego que ahora lo más importante es si el PP de Málaga queda en buenas manos y si, Elías Bendodo será capaz de dar el siguiente paso al que dió Ramírez. Este consiguió que Málaga fuese el feudo más importante del PP en Andalucía, ahora a Bendodo le toca que el PP de Málaga sea el más importante del PP andaluz y que se deje de vivir a la sombra y según los dictados de la corte de “sevillitas” de Javier Arenas. ¿Para cuándo una dirección regional del PP sin sevillanos, que no son capaces de ganar en su provincia, y si una en la que el peso importante lo tengan malagueños, alemerienses o gaditanos? Si el PP de Madrid y de Sevilla, fuese consciente del daño que le hace esa desfasada imagen de señorito sevillano? Con respecto a las tertulias, estoy completamente de acuerdo contigo, Agustín. Por desgracia, es clarísima la tendencia política mayoritaria de los medios de comunicación y de los profesionales que los forman, y como se prestan de manera descarada a hacerle el trabajo sucio a los partidos con los que simpatizan o en los que, en algunos casos, militan. Cada día tengo menos interés en atender a estas tertulias y os voy a explicar como son. Generalmente hay un defensor del PP y varios izquierdistas, y la consigna es machacar al facha atacando y acorralándolo como hienas, que no pueda ni hablar. Y para ello no dudan en utilizar todo tipo de improperios, gritos, insultos y sobre todo una insoportable y apestosa demagogia. El continuo recuerdo al franquismo, a la guerra civil y al golpe de estado del 18 de Julio es el final de todas estas tertulias y si no por lo menos una estación fija del trayecto. Y la cosa les va muy bien, porque cuando se recuerda la represión franquista o el Alzamiento Nacional, que derrocaba un régimen legítimo, elegido por el pueblo,se podía recordar por parte del Pepero, que la represión republicana fue absolutamente genocida, o que publiquen de una vez los resultados del Referendum por el que el pueblo español aprobaba la Segunda República, ay perdón, que nunca lo hubo, que el 14 de Abril del 31 fue un golpe de estado, pero de la Izquierda, y claro eso sí está bien, pero nadie recuerda estas cosas por el complejo de derechista que por desgracia tiene la Derecha española. Es asqueroso ver a los periodistas como hacen suyas las consignas del Gobierno defendiendo ideas que, cuando son rectificadas por el ministro de turno, igualmente lo son por el periodista “amigo o amiga”, o no nos acordamos de esas tertulias de hace tan solo unos meses, en la que los periodistas “progres” acusaban a los “fachas” de traidores por decir que había crisis, o como hablan maravillas del que es, con mucha diferencia, el peor sistema educativo de Europa, el español.
    Federico Jiménez los Santos hay uno en la Derecha, pero por desgracia en la Izquierda hay muchos y que no le llegan a la altura del zapato ni en cultura ni en preparación, solo empatan en demagogia, uno de los motivos por el que los periodistas “progres” odian a Federico (que no se entienda que trato de defenderlo, pero al Cesar lo que es del Cesar). Estos matones a sueldo son los grandes artifices de que funcionen las cortinas de humo del gobierno.
    Está claro que Ramírez sabrá lo que tendrá que hacer y si quiere venderse por treinta monedas para contar las interioridades del PP, que lo haga, pero después que no se asuste porque se lo coman las alimañas de la comunicación. Si va a ir para hablar y para defender con energía una ideología que vaya, pero si lo va a hacer para intentar quedar bien con todos y dejar que se lo coman por sopas, mejor que se quede en casa, porque los otros no van a eso.

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