Congreso de la agencia Efe en Málaga

Rafael Díaz, en la calle Larios de Málaga. Foto: Diario Sur
Efe, la agencia de noticias más importante de España y Latinoamérica y una de las líderes del mundo, celebra esta semana su congreso en Málaga. Directivos de todo el planeta analizan el presente y el futuro de la compañía.

Álex Grijelmo, imprescindible su El estilo del periodista, es el presidente desde 2004. Algunos cambios en la agencia desde su llegada: entrada en beneficios; una gerente, Lola Álvarez, ex responsable de Los Reporteros de Canal Sur TV, muy atenta a que no se gaste más, y reporteros multimedia (para las grandes coberturas los periodistas van con vídeo y con cámara de fotos).

Tengo excelentes amigos en la agencia. Mi Proyecto Fin de Carrera de la Facultad, dirigido por Pedro Farias Battle, fue sobre la “Estructura Internacional de la agencia Efe“. El tribunal me calificó con “Sobresaliente por unanimidad”. Fue un trabajo muy estimulante, que me motivó a seguir investigando, pero ganaron las infinitas ganas y vocación de practicar el reporterismo y de iniciar una carrera profesional, ahora combinada con la académica.

La oficina de Málaga está plagada de fotografías de Rafael Díaz, histórico fotógrafo de la agencia y excelente tipo, que estoy seguro que seguirá haciendo fotos, aunque sea desde su estupendo I-phone que me enseñó una tarde de Feria. También de recortes como esta brillante columna de Umbral dedicada al periodista anónimo de Efe: “Estoy haciendo crítica literaria y digo que el mejor relato del año es esta media columna de agencia. Lo que cualquier escritor con sentido y conducta hubiera querido escribir”.

En la antigua oficina de Efe Tokio, situada en el distrito de Toranomon, la zona de las Embajadas, en la novena planta del edificio de Kyodo, la Efe japonesa, pasé muchas tardes de trabajo y tertulia periodística con Carlos Domínguez, Alberto Cabezas, Gonzalo Robledo, Ana Alcaraz… Y con Arturo, el informático, que colocaba antivirus en los ordenadores nipones de teclado con eñe mientras Carlos recibía una llamada de la central, de Espronceda; Alberto miraba la cotización del índice Nikkei y Gonzalo cubría, como yo, el Festival Internacional de Tokio en el que triunfó Amenábar con Abre los ojos.
De eso hace justo ahora diez años.

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