“¡El libro es un tesoro!”

Mediodía de fiesta infantil con mi sobrino Jorge en el Club Mediterráneo. Buen teatro con una final feliz: “El libro es un tesoro”. Y todos los niños gritando: “¡¡¡El libro es un tesoro!!!”. Ojalá que todos sean futuros lectores.

Ahora, dentro de un ratito, a la Cabalgata de Reyes.

2 comentarios

  1. Responder Agustín Rivera

    ¿Se han portado bien los Reyes? Yo disfruté viendo la cabalgata con mi sobrino. Se subió a mis hombros un buen rato. Su felicidad fue apabullante. Como esta mañana, disfrutando de los regalos.

  2. Responder ana

    No se han portado mal, este año ha caído el portátil con el que trasteo, pero para mí el verdadero regalo de la noche fue compartir la cabalgata con mi sobrinita de cinco años, hasta ahora nunca había podido hacerlo, pero si tenía alguna duda de la magia de la noche de reyes, despareció de un plumazo.
    Ya desde que me encontré con ella me contagié de su ilusión, la sonrisa se había grabado en su cara de un modo imborrable, pero no era una sonrisa normal, era una sonrisa que contagiaba a todo el que se cruzaba con su mirada, en el autobús frente a ella se sentó una abuelita que no apartó los ojos llenos de ternura ni los oídos de ella ni un solo momento, y no era para menos, casi era imposible hacerlo, cada palabra que salía de su boca era pura magia, pura ilusión, tía los reyes no se pierden porque siguen una estrella que sólo pueden ver ellos porque son magos, ¿alguien es capaz de rebatir una explicación como esta?..y con una conversación tan impagable llegamos a Colón, acercarse al camino de sus majestades era una misión imposible, así que acabamos por acomodar a la sobrinita en un árbol, mientras su imaginación no paraba de correr al ritmo de la tarde y de la cabalgata, y por fin el momento en que aparecieron los reyes y los nervios de los niños a flor de piel, que les gritaban “reyes, reyes magos no os olvidéis de mi casa”..y yo añado mi deseo de que ojalá no se olvidarán de la de ningún niño.
    En fin que la experiencia me hizo recuperar la niñez por un rato, y a petición de la pequeña Laura acabé saludando a los magos de Oriente y les pedí con verdadero fervor que nunca pierda a la niña que vive dentro de mí y cada 5 de Enero, la pueda dar permiso para cumplir con la cita con sus Majestades de Oriente

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