Rafael Díaz: “Soy feliz”

El Pensador de Rodin, en la calle Larios. Foto Rafael Díaz (Efe)

Tiene que hablar Rafael Díaz. Rafael Salas le da la palabra, pero Rafa, el Niño, acaso el mejor fotógrafo de la Historia del Periodismo malagueño, y uno de los mejores del fotoperiodismo nacional, espera. Se hace rogar. “Voy un momento a por los papeles”. Dos minutos después, aparece.

Alguien me quería escribir algo, pero prefiero ser yo.
Con 13 años cogí la cámara de mi padre y empecé a hacer fotos a la gente importante que pasaba por Ronda.
En ese tiempo se tardaba tres días en que te publicaran la foto en ABC Sevilla, en Sur o en Ideal de Granada.
Una vez publiqué una foto de un ministro. Salió mi nombre en el periódico. Me pagaron 25 pesetas y eso me gustó. Me daban dinero. “Esto es lo mío”, pensé.
Fui a Sol de España, el periódico que dirigía Nicolás de Laurentis. El subdirector era Rafael de Loma, esta noche en la cena. Me presenté con un dossier con mis fotos pegadas a un manojo de papeles. Rafael de Loma me hizo un hombre y un profesional.
Mi primer viaje fue a Madrid a cubrir un partido del Málaga con el Real Madrid. Nos alojábamos en el hotel Don Quijote. Me mojaron el traje de Pierre Cardin que llevaba. La culpa la tuvieron los argentinos del Málaga: Viberti, Villanova
En el partido, en el Bernabéu, me puse al lado de la portería. Temblaba el estadio. Yo tenía miedo. Luego me dijeron que era que pasaba el metro.
Por aquel entonces, en Málaga, para pedir un crédito, había que ir a la Caja de Ahorros de Ronda. Quería comprarme un piso (el que hoy todavía tengo). Le dije a Paco de la Rosa: “Gano poco y me lo gasto todo”. “Niño, así no vamos a hacer mucho negocio”.
Sol de España fue para mí la Facultad. En la agencia Efe me doctoré. Puede viajar por todo el mundo. Cubrí lo máximo a que puede aspirar un periodista: Juegos Olímpicos, Mundiales de Fútbol, viajes con el Rey…
Una vez, de viaje con Manuel Barriopedro, que también está aquí, cuando preparaba mi primer viaje a América, me dijo que los americanos exigían una maleta con cuatro ruedas que tenía que comprarla en El Corte Inglés… “¿A qué es verdad?”, pregunta Díaz a Barriopedro. Y Barriopedro, el fotógrafo que con 32 años cazó la foto de Tejero, pistola en mano, amenazando la Democracia, aquel fatídico 23-F, se ríe y dice “Sí, sí, es verdad”.
O la otra anécdota, en el Mundial de Fútbol de Japón. Ya sabéis que en Japón los taxistas llevan guantes. Yo tenía apuntada la dirección del estadio y el taxista pasó de largo. En rondeño, le dije: “¿Dónde vas? ¡Te has pasado!”. Y lo juro, el tío se metió en el arcén y dio marcha atrás un kilómetro…
Ha sido una noche de sobresaltos. La última semana, los últimos días, he pensado la frase para este homenaje. Sigo sin encontrar la frase adecuada. La foto de mi padre que me han regalado mis hermanos, mi hija Lorena, mi hijo artista, que también pinta, mi mujer, Encarni, que me ha enseñado a vivir, a vestirme y a querer. Y vosotros, los amigos. Soy feliz.

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