Lo que aprendí en Tokio

Waseda-Dori, una de las avenidas principales de Tokio.

Volveré a Tokio. Pasearé por sus calles. Me montaré en su Metro. Veré a amigos. Observaré a desconocidos, acompañado de una Nikon y una libreta de reportero. Visitaré la casa donde viví. Antes de que llegue ese momento, leeré reportajes (como éste, de Ocho Leguas de EL MUNDO), de una de mis ciudades favoritas, la urbe que más me ha fascinado, el lugar donde supe qué era el futuro y en la que mejor me conocí. Porque no hay nada cómo vivir en otro país para aprender. De ti y los demás.

8 comentarios

  1. Responder Agustín Rivera

    Querido Armstronfl,

    Habrá reportajes. Lo mismo este verano recupero en el blog alguno publicado en EL MUNDO.

    Estimado Pepito, la literatura japonesa es excelente. De los más recientes te recomiendo Murakami (After Dark o Tokio Blues) y Amelie Nothomb, nipo-belga. La que más me gusta es Estupor y temblores. Y Kitchen.

    De los clásicos me encanta Kawabata. Cómo describe las escenas. En el libro “La verdad de la mentiras” de Vargas Llosa disecciona con delicosa minuciosidad y maestría “Lo bello y lo oscuro”

  2. Responder Anonymous

    A ver cuando te decides a escribir TUS anecdotas en Tokio y a relatar la vida en Tokio bajo TU punto de vista, con un par de fotos chulas y seguro más de uno lo lee.
    Venga sayônara pequeño saltamontes

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