La comisaría que ‘mata’ a sus policías

Ezequiel Urdiales era el jefe de la Policía Judicial de Mallorca. Pasaba muchas horas al día analizando expedientes de casos de corrupción  en el interior del edificio de la Jefatura Superior de Baleares. El inmueble, construido en 1978, está infectado de amianto. Urdiales falleció el 28 de marzo de 2011, a los 60, de un tumor cerebral. Su caso no es el único. Sólo en 2012 han muerto cinco funcionarios de la Policía de cáncer, como adelantó Diario de Mallorca.

Urdiales era un policía muy intuitivo. Ya enfermo, fue con su mujer María Fernanda Merino  al edificio de la calle Simó Ballester (wn una de las zonas más caras de Palma) para tramitar una gestión burocrática. “Marife, algo pasa aquí porque estamos cayendo como moscas”, alertó. En la serie Canción triste de Hill Street el sargento Esterhaus advertía a sus policías en la charla de todas las mañanas: Tengan cuidado ahí fuera. En Baleares la frase es: “Tengan cuidado ahí dentro”.

Cuatro de los cinco fallecidos este año murieron por un tumor cerebral, como  Ezequiel Urdiales. Uno de ellos sufría un glioma de grado 3, una patología muy poco frecuente. Desde el año 2000 se han contabilizado 70 personas con cáncer (de las que 50, todos agentes, ya han fallecido), según el registro de un médico afincado en Baleares, con más de 30 años de experiencia profesional, que empezó a elaborar hace ocho años un listado completo de las víctimas del edificio. “Me llamó la atención el número tan elevado de enfermos de cáncer; lo hice por responsabilidad ante tantos fallecimientos. “Desde hace dos años lo saben los sindicatos y la Jefatura”, señala, y la propia Consejería de Trabajo del Gobierno balear admitió en 2007  la existencia de amianto en el edificio durante unas jornadas de salud laboral organizadas en Mallorca.

La doctora Silvia Tejada, de la Unidad de Investigación del Quirófano Experimental del hospital Son Llátzer, estudió el caso y destacó las amplias posibilidades de contagio de este elemento cancerígeno. “El amianto se transmite si trabajas directamente con él, aunque existen posibilidades de que sin hacerlo también puedas respirarlo, pero debería ser polvo”, destacó Tejada en el informe.
María Fernanda Merino, de 60 años, con tres hijos, funcionaria y viuda del jefe Urdiales, no puede demostrar la relación causa efecto entre amianto y muerte. Lo que sí expone es la denuncia del SUP (Sindicato Unificado de Policía), que achacó a esta sustancia el incremento de víctimas de cáncer en la Policía Nacional. “Existen razones fundadas para estimar que los casos de cáncer detectados en los funcionarios policiales destinados en el edificio de la Jefatura Superior de Policía de Balears, han sido producidos por amianto”, indica el escrito sindical.
El SUP también insta a la apertura de una información reservada sobre el asunto que determine “si existen responsabilidades disciplinarias y penales por la dejación profesional con la que se ha tratado el problema”. El Sindicato Unificado de la Policía (SUP) ya ha remitido un escrito al director general de la Policía, Ignacio Cosidó, reclamando la “inspección urgente” del edificio de la Jefatura Superior de Policía de Baleares. La organización sindical exige que se tomen las medidas de prevención de riesgos laborales necesarias “para evitar más casos de cáncer”.

La Jefatura reconoce el amianto y lo retira en un mes

La Jefatura Superior de Baleares sí ha reconocido la existencia de “fibrocemento de amianto, así como la existencia de un tejadillo de dicho material en la terraza de la sexta planta”, tras una visita de inspección  del Servicio de Arquitectura de la Dirección General de la Policía el pasado 4 de junio. En el mismo informe también se indicaba que los conductos de climatización “son  prácticamente en su totalidad originales de cuando se ejecutó el edificio de la Jefatura Superior en cuestión, dichos conductos están formados fundamentalmente por la lana de vidrio a modo de aislante térmico sin estar revestidos en su interior, por lo que se descartaba la presencia de amianto en estas otras conducciones”.

En cuanto a la posible relación entre la presencia de amianto y patologías cancerígenas sufridas por funcionarios destinados en la Jefatura de Baleares, el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, dependiente de la Subdirección General de Recursos Humanos, se remite a un informe emitido el 26 de octubre de 2011. Así intenta no establecer causalidad entre el amianto y el número de casos de cáncer: “El amianto se relaciona con algunos tipos de carcinoma de las vías respiratorias provocando el denominado mesotelioma pleural sin que este aparezca en los diagnósticos remitidos por la Unidad Regional de Sanidad, de la Jefatura Superior de Policía de Illes Balears”.

Eso sí, los mandos policiales de las Islas tienen previsto iniciar en noviembre las obras para suprimir el amianto del edificio. El presupuesto se eleva a 221.000 euros. María Fernanda Merino critica que el jefe superior de Policía de Baleares, Antonio Jarabo, no ofrezca ninguna explicación. Ni de la cara. “Yo no quiero ninguna indemnización, lo que quiero es que se sepa toda la verdad”, dice la viuda de Urdiales.
 

Carmen Castro y Germán Alonso, viuda e hijo del policía Pedro Alonso (Diario de Mallorca)

No es la única. Margarita Planas es la viuda del policía Jordi Torres, fallecido el pasado 9 de agosto. En 2011 se empezó a notar un poco mareado y despistado. Fue a un neurólogo, le hicieron una resonancia y le descubrieron un tumor “muy considerable”, cuenta Planas. Pero las secuelas de la quimioterapia fueron muy intensas. “Setenta casos en tan poco espacio de tiempo es muy significativo; se tendrían que depurar responsabilidades, las medidas tenían que haberse tomado hace tiempo y no ahora, deprisa y corriendo”, denuncia la viuda de Torres.  Como Carmen Castro, viuda del policía Pedro Alonso, fallecido el pasado 1 de junio como consecuencia de un tumor cerebral. Alonso estaba destinado en la Brigada de Extranjería y pasó 25 años en la Jefatura de Policía de Baleares. Hace un año notó los síntomas y se le detectó un glioma multiforme de grado cuatro.

Tres operaciones de un tumor cerebral

Magdalena Escandell es la mujer del inspector de Policía Marcelino Ripoll. Ambos se conocieron en 1984 en el edificio de la jefatura. “Mi marido siempre se ha cuidado mucho físicamente y el tumor cerebral apareció así, de repente, cuando estaba en Guatemala: tuvo que ser repatriado en un avión de Iberia”, explica. Ripoll sigue luchando contra el cáncer. Le han operado tres veces de un tumor cerebral. “Estamos saliendo del túnel, pero las últimas semanas están siendo muy difíciles”, reconoce.

Escandell plantea que a su marido se le podría extraer sangre y analizarla para ver si tiene materiales pesados en su cuerpo y desvelar si hay amianto y en qué cantidad, pero el laboratorio que lo analiza está en Bruselas. Un análisis de un homeópata desveló unos niveles de mercurio en Ripoll “de 850, frente a los 100 o 200 que tiene cualquier persona”, según su mujer. María Fernanda Merino, la viuda de Urdiales, la apoya: “Mi marido ya no va a volver… Lo que pretendo es limpien ya el edificio para evitar nuevas víctimas”. El peligro sigue estando dentro.

El enlace con la historia publicada en El Confidencial.

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