Un libro denuncia el sistema “clientelar y corrupto” que lastra a Andalucía

Antonio Soto, jefe de la sección de Autonomías de la agencia Efe, me entrevistó en Madrid la semana pasada. El domingo publicó esta noticia sobre mi libro “El Cortijo andaluz”:

Madrid, 11 nov (EFE).-

El libro “El cortijo andaluz”, del periodista Agustín Rivera, denuncia el “sistema clientelar y corrupto” que a su juicio lastra Andalucía, con especial incidencia en el Gobierno autonómico que controla el PSOE desde hace más de 30 años, aunque también afecta a instituciones regidas por PP e IU.

La obra, publicada esta semana por la editorial “La Esfera de los Libros”, recuerda que Andalucía es la única autonomía en la que no ha habido aún alternancia política, a lo que han ayudado, entre otros factores, algunos “graves errores” del PP en su labor de oposición, ha explicado el autor en una entrevista con Efe.
Rivera, delegado en Andalucía del diario El Confidencial, desgrana cómo funciona en esa comunidad una “administración paralela sobredimensionada”, en la que unas veinte mil personas trabajan para la Junta “sin haber hecho oposición”, lo que calcula que cuesta unos 3.300 millones de euros.

A su juicio, la hegemonía socialista en la comunidad más poblada de España responde, entre otros factores, a que ha sabido elegir mejor a sus candidatos y organizar muy bien un sistema “clientelar” a través de “dudosas subvenciones, enchufismo y despilfarro”.

También critica Rivera el gasto excesivo de las oficinas de representación de la Junta en Madrid y el extranjero y el “abuso” que ha supuesto contar hasta el año pasado con más de 250 vehículos oficiales “y 40.000 teléfonos móviles”.

Y alerta de la gravedad de los presuntos casos de corrupción que han afectado al Gobierno andaluz, como el de los ERE falsos -que define como el mayor caso de corrupción de Andalucía-, Mercasevilla o Invercaria, que aún se dirimen en los tribunales.

Descarta que Andalucía sea más corrupta que otras autonomías “porque la corrupción afecta a todas y a la mayoría de los partidos” y cree que los casos descubiertos sí han calado en la población “y por eso -Javier- Arenas ganó las elecciones, aunque como se esperaba una mayoría absoluta, quedó una sensación de gran fracaso”.

También destaca aspectos “muy positivos” de los gobiernos socialistas en la región como los avances en investigación biomédica y energías renovables, el impulso dado a los parques tecnológicos y que la deuda por habitante no sea de las más altas del país.

A los sucesivos triunfos socialistas en su “feudo” andaluz también ha contribuido en su opinión que el principal partido de la oposición, el PP, ha ido presentado a candidatos “bastante mediocres” y a otro “gran” aspirante como Javier Arenas, “aunque su imagen no se corresponde con la de un partido moderno”.
Además, achaca a los populares que “no han sabido encajar con el mensaje que querían los andaluces”, especialmente en las zonas rurales -en las que el PSOE ha construido su estructura de poder- mientras que sí han logrado “calar” en las grandes ciudades, en especial en el litoral costero de Málaga y Almería.
Otros instrumentos que se citan en el libro como claves para los sucesivos triunfos socialistas son la “utilización” de Canal Sur, los réditos de las ayudas al Plan de Empleo Rural (PER) y el control político de las cajas de ahorro andaluzas.

Pero ese “despilfarro” del que habla en su libro no se ciñe al Gobierno autonómico, “sino que también se extiende a diputaciones y ayuntamientos gobernados por PSOE y también por PP e IU”. Agustín Rivera está convencido de que estas dos últimas formaciones “tienen mucha culpa de que este cortijo andaluz que se cita en el libro se haya reproducido en muchas administraciones, aunque hayan tenido mucho menos poder que el PSOE”.

Y a Izquierda Unida también le critica que cuando estaba en la oposición “quería denunciar toda lo corrupto o irregular” y desde que gobierna con el PSOE “no ha levantado ninguna alfombra”. Respecto al futuro, ve que el PSOE tiene una “gran ventaja” para seguir en el poder “y es que peor que lo ha hecho es difícil que lo haga”, mientras que el PP se enfrenta a un “grave” problema y es que aún no sabe quién será su candidato porque su presidente regional, Juan Ignacio Zoido, quiere seguir como alcalde de Sevilla.

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