Los periodistas

Umbral: “El periodismo es una pasión democrática o no es nada”. Citas a Manu Leguineche, De la Quadra Salcedo… Diálogos certeros. Y apuesta por los periodistas que vienen: “Armados hasta los dientes de bolígrafos, juventud luciente y hermosa furia informativa, amor”.

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LOS PLACERES Y LOS DÍAS

Los periodistas

FRANCISCO UMBRAL

EL MUNDO; 11-9-1998

Cientos o miles de futuros periodistas se han pasado la otra noche haciendo cola para la matrícula, para que luego digan de la juventud que pasa, para que vean los papás burgueses que también hay movidas vocacionales, personales, legales.

Mi querido amigo Javier Davara, decano de Ciencias de la Información de la Complutense, les pasaba bocatas y fantas a los chicos. Es hermosa esa civilizadísima cola por una matrícula, aunque lamentable que precisamente esta Facultad informática no tenga manera más rápida de resolver el trámite. Y es perturbador que las nuevas generaciones hayan elegido el periodismo: consecuencia, sin duda, de la pasión informativa que genera la democracia. Aunque un 50% de los chicos y chicas estén pensando en la televisión, el otro 50 lo integran alumnos y alumnas como los que vienen a casa porque quieren ser columnistas. Lo hablaba yo ayer tarde con Miguel de la Quadra-Salcedo, viejo y entrañable tronco:

– Hace unos años todos los chicos querían ser como tú, como Rodríguez de la Fuente, como Leguineche, enviados especiales, periodistas de acción. Hoy, desde los dieciocho años, ya quieren ser columnistas.

– Es que el columnismo es el poder -me decía el inteligente Miguel.

Yo creo que ni una cosa ni otra. Yo creo que el periodismo de investigación y denuncia (Pedro J. Ramírez entre otros), exalta hoy a los periodistas vocacionales más jóvenes, pues con el caso de este periódico se ha repetido un periodismo a lo Frank Capra, mentira en el cine y verdad en la vida española.

Este periodismo investigativo, que hacen ya numerosos medios, y no sólo los de papel, lo ha fomentado Ramírez con más convicción que nadie, y las selvas burocráticas y espionitas del Cesid tientan hoy más a la gente reciente que las selvas amazónicas e históricas del estilo Quadra-Salcedo, tan aleccionadoras y apasionantes por otra parte.

Sea como fuere, el caso de la cola de la otra noche es un triunfo para la cúpula de esa Facultad, donde se albergan hombres -o mejor mujeres, para ser más exactos- que saben explicar la guerra de Troya con la misma cercanía que si fuese la guerra civil, apasionando a los alumnos.

Si esta generación, y las últimas, quiere mayormente hacer periodismo es porque quieren estar en la movida política y social, vivir el conflicto innumerable de España, protagonizar la urgencia del vivir, y más del vivir periodístico. Habrá sin duda una juventud camastrona a la que otras veces hemos aludido, pero hay también y sobre todo esta juventud marchosa y enterada que apuesta por la segunda profesión más peligrosa del mundo, y no me refiero a los lameroneos de cualquier mediocre, que a mí mismo me llega, sino al cuerpo a cuerpo con el Poder, con los poderes, con la Historia, con la calle y con Lady Di. El periodismo es una pasión democrática o no es nada.

Me ha emocionado, como a tantos, esa juventud en armas periodísticas, el éxito y la afluencia que viene conociendo la Facultad en los últimos años. Lo de la otra noche es la más excitante movida joven de muchos cursos. Querido Eduardo, querido Máximo, querido Cándido, querido Raúl, querido Jaime, queridos colegas ¿hubiéramos pasado nosotros una noche al raso, cuando entonces, por matricularnos, y sin saber que llegaríamos a ser nosotros? La vocación se demuestra andando y madrugando, o trasnochando. Cándido suele decirme: «Detrás de nosotros no viene nadie, Paco». Vienen tres generaciones, querido Cándido, y armados hasta los dientes de bolígrafos, juventud luciente y hermosa furia informativa, amor.

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