Me gustan los viajes largos

En dos horas tomo en Madrid el Talgo de regreso a Málaga. Quedan apenas ocho días para que desaparezca el Talgo entre Atocha y la estación María Zambrano. Ahora estamos muy contentos de la llegada del ansiado AVE, pero dos horas y media es un tiempo que beneficia al turismo, al negocio, pero quizá poco para la reflexión.

Si se aprovechan, cuatro horas de viaje dan para mucho: ver el paisaje, leer una revista, una novela, el manojo de periódicos, dormir un rato, tomar un café en el bar del tren… También para reflexionar. A casi todo el mundo le gustan los viajes cortos, cuanto más rápido mejor. Pero a mí también me seducen los desplazamientos que tardan horas y horas, un interminable viaje capaz de generar las mejores ideas y proyectos de futuro.

3 comentarios

  1. Responder ana

    Me apunto a la idea de los viajes largos, pocos lugares mejores para reflexionar que los medios de transporte, especialmente cuando los desplazamientos son en soledad, siempre he pensado que la dulce sensación de movimiento aplaca el espíritu, algo similar a lo que deben sentir los bebes cuando se les pasea en sus carritos.
    Sí,los desplazamientos rápidos benefician a los negocios, quizá tambien al turismo.., pero matan un poco al “viajero”, a quien no sólo disfruta el destino, si no del viaje en sí,del ambiente tan especial que reina en aeropuertos, y estaciones.., quien disfruta pegando sus ojos en una ventanilla mientras su mente hace un viaje paralelo.
    A mi también “me gustan los viajes largos”

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