Hiroshima, 63 aniversario

Superada ya la fiebre agosteña, entro ya en el jueves 7 de agosto pensando en el miércoles 6 de agosto y cuatro fechas claves:

6 de agosto de 1945. La bomba atómica cae en Hiroshima. Mi padre tiene un año.
6 de agosto de 1995. 50 aniversario de la bomba atómica. Estoy en Hiroshima. Cobertura para Diario 16.
6 de agosto de 2001. 56 aniversario de la bomba atómica. Vuelvo a Hiroshima. Escribo un gran reportaje titulado Ruta atómica. Llevo 15 días en Japón y después de Hiroshima tomo un tren a Nagasaki.
6 de agosto de 2008. 63 aniversario de la bomba atómica. Escribo este post Hiroshima.

Este año me ha dado cuenta la importancia de Hiroshima de John Hersey. Investigando los orígenes del Nuevo Periodismo, de la crónica, de los mejores reportajes del siglo XX, siempre aparecía Hersey y Hiroshima.

Hace dos semanas también me insistía Arcadi Espada en Hersey. Me lo dijo en una entrevista que le hice en una sobremesa tras tomar espetos de sardinas en Torre del Mar. Hiroshima representa el mejor modelo de reportaje norteamericano. Sin ficción. Investigación. Testimonio humano. Periodismo de calidad. No hay artificios. Hablan los supervivientes.

Florentino Rodao también me recomendó hace un par de años Diario de Hiroshima de un médico japonés (6 de agosto-30 de septiembre de 1945), de Michihiko Hachiya: “De pronto, un resplandor intenso me devolvió a la realidad; luego, otro. Con esa nitidez inexplicable con que solemos rememorar los pequeños detalles, con esa misma claridad recuerdo que un farol de piedra del jardín se encendió con luz brillante”.

“La narración de las horas atroces del horror de Hiroshima tiene más valor que cualquier reportaje del momento o que la cadena más excitante de entrevistas. ¿Qué hay en esas descripciones? La exactitud y la emoción, la precisión y la atención” (José Julio Perlado).

………..
La noche ilumina el Parque de la Paz, repleto de origamis. Veo a Mariko y a Hisayo, acompañándome en décadas diferentes, traduciendo las respuestas de los hibakushas (supervivientes). Tomo fotos y escribo en la sala de prensa mi primera crónica internacional. Envío la historia al periódico por fax. En la redacción de Diario 16 de la calle Albasanz no hay nadie. En España es la hora de comer. Vuelvo a Tokio en el autobús nocturno. El chófer para la máquina diez minutos. Me acerco rápido a una cabina verde. Marco el prefijo del España Directo. Me pasan con Internacional. Adolfo Salvador dice sí, sí, hemos recibido la crónica. El fax no erró.

Ya son las doce de la noche. Es el cumpleaños de Hisayo. Dormimos juntos, abrazados, en la última fila del autobús. En la mochila están mis bloc de notas y los dos folios de la crónica. Ahí está mi tesoro. Hace 50 años aquí lanzaron una bomba. La bomba atómica. Y, yo, con 22 años, lo he contado.

3 comentarios

  1. Responder Hyde

    Estás obsesionado con Hiroshima!!! Te pareces al personaje de Richard Dreyfuss en ‘Encuentros en la tercera fase’, modelando en arcilla el monte en el que conocerá a los extraterrestres.
    Y parece como si los japoneses no hubieran matado a mucha, mucha, mucha más gente en China o Corea, como si no fuera una decisión difícil la de Truman. ¿Cuánta gente, principalmente japoneses habría muerto en una invasión de la isla? ¿O con los bombardeos incendiarios continuados? También es cierto que los americanos estaban fritos por mandarle un recadito a los rusos y probar en carne ajena los poderes destructivos de esa caja de pandora que les regalaron unos cuantos científicos europeos.

    Un abrazo de ultihyde

  2. Pingback: Entrevista con Takumi Nemoto, ministro para la Reconstrucción de Japón de las zonas afectadas por el tsunami de marzo de 2011 | Agustín Rivera

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