Domingo de Ramos, aquella alegría

Sales a la calle en busca de una imagen de mirada limpia. Anhelas sensaciones perdidas, acaso ocultas todo el año. Miras aquella túnica. Te encuentras, de nuevo, con quien has compartido muchos años de amistad. Y sabes que pasarán otros 365 días sin que lo vuelvas a ver, ni a saber nada de él. Tambores de incienso insisten en tu memoria.

Esa plaza que jamás supiste que existía aparece de frente, como si siempre fuera Semana Santa o la primera vez que te enamoraste. «Vete donde tus pies y los vientos te llevan» (Horacio). «No hallarás otra tierra ni otra mar. La ciudad irá en ti siempre» (Kavafis). Frases en sangre de toro, colocadas en la pared. Y el Martini de Mar que se prepara Rafael Pérez Estrada.

La llamada del amigo que vuelve a recordarte que alguna vez fuimos inocentes. Aquel Domingo de Ramos, aquella alegría.

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5 pensamientos en “Domingo de Ramos, aquella alegría

  1. ¡¡¡ Qué gran día echamos !!! Nos faltó ver al Prendimiento escalando «la Cuesta del C…» ¿No?
    Por lo demás maravilloso Domingo de Ramos.
    Y hoy más.

  2. Por cierto, Agustín: la foto de la Pollinica no es de este año, pero te lo perdono. Mientras pongas al pollinico…

  3. No soy ni cristiana ni malagueña pero cada año espero con gran ilusión poder oler el incienso por las callejuelas de Málaga, escuchar a ti manuel en un silencio asombroso, ver esas imagenes que relatan una historia, buscar entre toda la gente a un amigo, a una cara conocida.
    Y sobre todo ir de un sitio a otro siguiendo a mi cruz guía Agustin!

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