Muhammad Ali: los 10 grandes asaltos de su vida

Durante cinco años ‘conviví’ con Ali. Era un pieza fundamental para mi tesis doctoral sobre las crónicas de boxeo de Manuel Alcántara en el diario Marca (1967-1978).

Cuando murió el sábado 4 de junio, Álvaro Rigal, redactor jefe de El Confidencial, me avisó a las 8.30 de la mañana si podría escribir una pieza sobre los diez mejores asaltos de su vida.

No fue fácil resumirlo y mucho menos armar un hilo argumental. Dos horas después, ya había enviado el texto que sigue.

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Muy chulo, simpático, guapo, polémico, espectacular en su plenitud, lento de reflejos en su declive. Siempre un mito. Cassius Clay, luego llamado Muhammad Ali, fue uno de los iconos del siglo pasado. Acaso el más brillante. “El espíritu mismo del siglo XX, el príncipe del hombre de masas”, como le definió Norman Mailer, el gran cronista de boxeo y uno de los padres del Nuevo Periodismo que tanto se fijó en el boxeo. Aquí recopilamos su vida en diez asaltos de leyenda.

1) Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Roma

Sí, lo fue. El más grande. Y él lo repetía una y otra vez. Con 56 victorias (37 por KO) y apenas cinco derrotas, el “loco de Louisville cambió la historia del boxeo. Fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma en la categoría de peso semipesado. Ahí se empezó a forjar su leyenda. Tan sólo tenía 18 años.

2) Una avispa contra Sonny Liston

 “Vuela como una mariposa, pica como una avispa”. Era una de las frases que definían su técnica encima del ring, “ese cadalso de la doce cuerdas” (Manuel Alcántara dixit). El combate con Sonny Liston, que lo escucha por la radio Don Draper en el capítulo ‘The Suitcase’, uno de los mejores de la serie ‘Mad Men’, fue el que marcó el inicio de su carrera como campeón de los pesos pesados. Aquel 25 de mayo de 1965, Neil Leifer captó el instante de quizá la mejor fotografía de deportes de toda la Historia. Fue un ‘punch fantasma’. Un golpe que pocos vieron.

Ya era el “Rey del Mundo”, la vibrante biografía que sobre Ali escribiera David Remmick, director de The New Yorker.

 3) El Islam y la negritud

Odiaba su nombre por su origen esclavo. Cassius Marcellus Clay. Así se llamaba el nombre de un hombre blanco que era dueño de su bisabuelo. A su bisabuelo le nombraron así por él. Y luego pusieron a su abuelo y a su padre. Su ídolo era Malcom X, quien le bautizó como Muhammad Ali. José Luis Garci le dijo a Antonio Astorga en ‘ABC’ que Clay (él prefiere denominarlo así) fue “el más puro exponente de los sesenta, como Vietnam, los Beatles y los Rolling, Malcolm X o Martin Luther Ling. Con él nace la auténtica rebelión, él es anterior a Berkeley y a mayo del 68”.

4) Vietnam

Ali fue llamado a filas en 1967 para ir a la guerra de Vietnam. “Ningún vietnamita me ha llamado negro”. Esta frase y su negativa a enrolarse en el Ejército le provocaron la suspensión de su licencia de boxeador. Fue condenado a varios años de prisión, aunque finalmente no entró en la cárcel. Estuvo tres años sin poder combatir. Tres años en su plenitud como deportista. Volvió con más fuerza.

5) El “combate del siglo” que perdió con Frazier, su íntimo enemigo

En 1971 Ali regresó al ring. Y lo hizo, como su orgullo y carácter le apremiaban, enfrentándose a la estrella indiscutible del momento: Joe Frazier. Ali lanzaba jabs largos y largos y Frazier contestaba a su manera: enseñando el protector dental, “una mueca burlona”, como relata Mailer en ‘En la cima del mundo’. Aunque Ali perdió, se humanizó su figura. Él también podía perder y recuperarse. Regresaba el campeón y el mito.

6) Contra Foreman en Kinshasha: “Ali, bomayé”

Kinshasha, octubre de 1974. Un ring africano presidido por el retrato gigante de Mobutu, el dictador del Zaire. “Ali bomayé; Ali bomayé» (Ali, mátale; Alí, mátale), grita la afición. Un campeón charlatán, desafiante. Aquí Muhhamad Ali, antes Cassius Clay, 32 años, ex ‘número 1’ del mundo. En el otro extremo del cuadrilátero, George Foreman, 24 años, de gran pegada y favorito en la pelea.

Ali empezó el combate de un modo arrollador. Parecía que iba a vencer por KO en dos asaltos. Luego se dejó pegar. Parecía arrinconado sobre la lona y Ali, que siempre hablaba e insultaba a sus contrarios, le decía: “Es todo esto lo que tienes”. Foreman estaba agotado de tanto pegar. Ali al final le tumbó. Foreman besó la lona. Y el público seguía gritando: “Ali bomayé”.

7) “La batalla de Manila” con Frazier

No fue una pelea. Fue una guerra. No fue una guerra, fue un sinsentido. Un thriller. ‘Thrilla in Manila’, como se le conoce a este combate, más propio de dos hombres de Atapuerca. Se pegaron demasiado, hasta el límite de lo humano. El árbitro tenía que haber suspendido la pelea de aquel 1 de octubre de 1975.

No importa quien ganara. Ambos perdieron. La fatiga de ambos púgiles era demasiado evidente. Sin velocidad, pegados a las cuerdas. Frazier con la boca sangrando y Ali que estuvo a punto de pedir que se suspendiera la pelea, al final del asalto 14 vio cómo los médicos examinaban a Frazier. La pelea tuvo secuelas físicas en Fraizer.

9) Manuel Alcántara narra su combate con Evangelista

Ali tenía 36 años. Evangelista, apenas 22. Fue en Maryland (Estados Unidos), un 18 de mayo de 1977. Y Manuel Alcántara, el mejor cronista español de boxeo de todos los tiempos, estuvo allí para contarlo. Ali simulaba como si le estuviera a punto de pegar y con una servilleta blanca le animaba a torearlo, como si Ali fuera el torero y Evangelista el toro. Fue el teatro previo a la pelea.

El campeón “da pataditas en la lona, saca la lengua, invita al aspirante a que ataque, juega a dejarse golpear y se tapa como una tortuga apoyado en las cuerdas”. Ganó Ali, pero fue una victoria muy ajustada. Evangelista estuvo a punto de lograrlo. Ali jamás volvió a ser el mismo.

10) Parkinson y Juegos Olímpicos de Atlanta

Se retiró el 21 de diciembre de 1981 en Nassau (Bahamas) en un combate frente a Trevor Berbick. El boxeador ya padecía parkinson. La enfermedad le recluyó durante sus últimos 20 años de vida. Su última gran aparición en público, con las manos temblorosas, fue en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996. Allí portó el pebetero olímpico y volvió a recibir la medalla de oro de Roma, que perdió, de manos de Juan Antonio Samaranch.

10) En la toma de posesión de Obama

Estuvo en la primera toma de posesión de Barack Obama, el 20 de enero de 2009. En un sitio de honor de la tribuna de invitados, las miradas se dirigían a él. Todos sabían que la normalidad extraordinaria de que Obama asumiera la presidencia de Estados Unidos en parte también se debía a la lucha contra el racismo de Ali, “el más grande”. Obama se cortaba el pelo todos los viernes en la barbería Hyde Park Hair Salon & Barber Shop de Chicago frente a una foto en tamaño real de Ali.

Aquí en enlace con el artículo publicado en El Confidencial.

Foto: Neil Leifer.

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