Gasollywood


Para los amigos del colegio, los que soñamos a finales de los ochenta con las asistencias de Magic y los ganchos del cielo de Abdul-Jabbar

A finales de enero de 1999, cuando vivía en Tokio, pasé una semana de vacaciones en Los Ángeles. Estuve en la última temporada en activo del mítico Forum de Inglewood, donde la España de Fernando Martín y Solozábal consiguió en el verano de 1986 la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Vi los números retirados de Magic Johnson, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar… Los japoneses con los que viajaba aplaudían con puntualidad y sincronización. Yo, en cambio, vibré como un adolescente. Me compré una gorra. Pegatinas. Me hice fotos (salieron algo borrosas).

Asistí a un partido de pretemporada (aquel año la liga empezó muy tarde por una huelga de jugadores). Se enfrentaban los Lakers y los Clippers. Lo conté en EL MUNDO y abrí la sección de Deportes. Fue una gozada firmar desde Los Ángeles. Y escribir de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant. El sueño del niño fascinado por Magic, por las asistencias perfectas sin mirar al compañero. Días más tarde visité el hall (no me dejaron entrar en la redacción) de Los Ángeles Times, donde ahora trabaja mi amigo Pablo Scarpellini. Me compré un libro con la historia de los Lakers. Cuando se murió Chamberlain escribí de él en EL MUNDO (el número 13 de los 4.000 puntos), me llevé el libro a la redacción de Pradillo y casi me lo querían quitar de las manos.

Ahora Gasol juega en los Lakers. No en Inglewood. En el Staples Center. En el downtown de Los Ángeles, al lado de la avenida Figueroa, en el hotel mexicano donde me alojé en 1999, en la misma autopista que conduce al anillo olímpico. Gasol se estrenó anoche con los Lakers. En casa. Ganó y convenció. Ya es Gasollywood.

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